Un usuario de Youtube, de nombre canzona, ha hecho un peculiar experimento. Ha creado un video, lo ha subido a YouTube y se dio a la tarea de descargarlo y subirlo un total de 1,000 veces.
Gradualmente la compresión y re-compresión del video han eliminado cualquier rastro distinguible y el resultado final han sido manchas de color, en lugar de una persona, y una voz digitalizada completamente extraña.
Este tipo de experimentos no son nuevos; ya se habían efectuado con anterioridad al utilizar imágenes JPEG y ver como la compresión del formato de imagen destruía, gradualmente, el archivo original.

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